Las Tres Pruebas de Dios y la Existencia del Mundo
Descartes presenta tres pruebas de la existencia de Dios para establecer su segunda verdad fundamental. La primera ya la vimos: solo algo perfecto puede ser causa de la idea de perfección. La segunda es el famoso argumento ontológico: si Dios es perfecto, debe existir, porque la existencia es una perfección.
La tercera prueba es personal: yo no me he creado a mí mismo, porque si hubiera podido hacerlo, me habría hecho perfecto. Como no soy perfecto, alguien más me creó: Dios.
Una vez demostrada la existencia de Dios, Descartes puede garantizar la existencia del mundo físico. Su lógica es simple: Dios es perfecto, por tanto bueno, y un ser bueno no me engañaría sobre la existencia del mundo que percibo.
La clave del sistema: Dios se convierte en el garante de la verdad y la existencia del mundo físico.
Así establece su tercera verdad: el mundo existe y está formado por sustancias extensas resextensa−cosasqueocupanespacioconanchura,longitudyprofundidad y sustancias pensantes rescogitans−sololossereshumanos. Este dualismo marca toda la filosofía posterior.