Competencia perfecta y monopolística: Los dos extremos amigables
En la competencia perfecta hay muchas empresas pequeñitas que son precio-aceptantes: no pueden decidir el precio, solo aceptar el que marca el mercado. Es como un mercado de frutas donde todos venden naranjas iguales al mismo precio. No hay diferenciación, hay transparencia total y entrar o salir es súper fácil.
La competencia monopolística es más realista. Aquí también hay muchas empresas, pero cada una diferencia su producto de alguna manera. Los plátanos canarios con sus manchitas marrones son un ejemplo perfecto: cuestan más que otros plátanos porque han conseguido diferenciarse.
En este tipo de mercado, la publicidad es clave y muy creativa. Las empresas luchan por conseguir que prefieras su producto y pagues un poco más por él. Pero ojo, hay excepciones: un dentista o una gasolinera no necesitan tanta publicidad si están bien ubicados.
💡 Truco de examen: En competencia perfecta, las empresas compiten en precio. En monopolística, compiten en diferenciación.
La diferencia principal es que en competencia monopolística tienes cierto poder para subir precios sin perder todos tus clientes, mientras que en perfecta, si subes un céntimo, nadie te compra.