Introducción Histórica y Radiación del Cuerpo Negro
A finales del siglo XIX, los físicos pensaban que ya tenían todo resuelto con las leyes de Newton y Maxwell. Pero pronto se toparon con tres fenómenos que no podían explicar: la radiación térmica del cuerpo negro, el efecto fotoeléctrico y los espectros atómicos.
Un cuerpo negro es básicamente un objeto perfecto que absorbe toda la radiación que recibe. Cuando se calienta, emite energía electromagnética que depende únicamente de su temperatura. El problema era que la física clásica predecía una distribución de energía completamente diferente a lo que se observaba experimentalmente.
Aquí es donde aparece Max Planck en 1900 con su revolucionaria hipótesis. Propuso que los átomos se comportan como osciladores armónicos que solo pueden absorber o emitir energía en paquetes discretos llamados cuantos. La energía de cada cuanto viene dada por E = h·f, donde h es la constante de Planck (6,63 × 10⁻³⁴ J·s).
¡Ojo con esto! La energía está cuantizada, o sea, solo puede tomar ciertos valores específicos (n·h·f), no cualquier valor como pensaba la física clásica.






























