Propiedades Textuales Básicas
Imagínate que escribes como si fueras un arquitecto: necesitas que todo tenga sentido y esté bien conectado. Las propiedades textuales son exactamente eso: las reglas que hacen que tus textos funcionen de verdad.
La coherencia es tu mejor amiga porque garantiza que todo el texto tenga sentido. Para conseguirla necesitas unidad temática (hablar de lo mismo), orden lógico, no contradecirte y que todo sea pertinente.
La cohesión conecta todas las partes de tu texto como si fueran piezas de un puzzle. Usas mecanismos gramaticales como la elipsis (suprimir palabras obvias), la anáfora (una palabra que se refiere a algo anterior) o el paralelismo (repetir estructuras similares).
Los mecanismos léxico-semánticos incluyen repetir palabras clave o usar sinónimos e hiperónimos para evitar ser repetitivo pero manteniendo la claridad.
💡 Truco clave: Si tu texto suena como instrucciones de IKEA confusas, revisa la coherencia y cohesión.










