Guía Completa del Análisis Morfológico
¿Alguna vez te has preguntado por qué algunas palabras cambian su forma mientras que otras siempre se mantienen igual? El análisis morfológico te da la respuesta clasificando cada palabra según su función y características.
Las palabras se dividen en dos grandes grupos: variables (que cambian de forma según género, número, tiempo, etc.) e invariables (que nunca cambian). Los sustantivos son el núcleo de muchas oraciones y pueden ser comunes como "mesa" o propios como "Madrid". También se clasifican en abstractos/concretos, contables/no contables e individuales/colectivos.
Los adjetivos acompañan a los sustantivos y pueden ser especificativos (distinguen) como "el coche rojo" o explicativos (describen) como "la blanca nieve". Los determinantes van delante del sustantivo: artículos (el, una), demostrativos (este, ese, aquel), posesivos (mi, tu, su) y otros tipos.
Los pronombres sustituyen a los sustantivos para evitar repeticiones. Incluyen personales (yo, tú, él), demostrativos (éste, ése), posesivos (mío, tuyo) y otros. Los verbos expresan acciones y tienen múltiples formas: persona, número, tiempo, modo y aspecto, además de las perífrasis verbales.
Consejo clave: Para dominar el análisis morfológico, practica identificando primero si la palabra es variable o invariable, luego determina su categoría específica.
Las palabras invariables incluyen adverbios (aquí, bien, mucho), preposiciones (a, de, por), conjunciones (y, pero, porque) e interjecciones (¡ay!, ¡bravo!). Estas nunca cambian su forma pero son esenciales para conectar ideas y expresar emociones.