La estructura de las palabras
Imagínate que las palabras son como casas: tienen una base sólida y diferentes habitaciones que les dan personalidad. Esa base es el lexema (también llamado raíz), que aporta el significado principal de la palabra.
Los morfemas son como las habitaciones que añades a tu casa base. Los morfemas derivativos (prefijos, interfijos y sufijos) te permiten crear palabras completamente nuevas: de "pan" puedes hacer "panadería", "panecillo" o "empanar".
Los morfemas flexivos no crean palabras nuevas, sino que cambian la forma de las que ya tienes. Son los que hacen que "gato" se convierta en "gatos" o que "como" se transforme en "comía". ¡Sin ellos no podrías conjugar verbos ni formar plurales!
Truco: Si cambias el morfema y obtienes una palabra nueva (casa→casita), es derivativo. Si solo cambia la forma (casa→casas), es flexivo.




