El Proceso de Comunicación
La comunicación no es solo hablar o escribir, es un proceso social intencional donde buscamos provocar algún tipo de reacción en los demás. Piénsalo: cuando le preguntas a alguien "¿Sabes dónde hay una farmacia?", no solo quieres saber si lo sabe, sino que te explique cómo llegar.
Este proceso tiene tres fases clave. Primero te planteas un objetivo comunicativo (tu intención). Luego analizas la situación: ¿quién es tu destinatario?, ¿qué relación tienes con esa persona?, ¿dónde estáis? Finalmente, codificas tu intención en un mensaje concreto.
El éxito comunicativo ocurre cuando tu destinatario entiende exactamente lo que pretendías. Distinguimos entre información explícita (lo que dices literalmente) e información implícita (lo que sugieres entre líneas).
¡Ojo! En el ejemplo de la farmacia, el mensaje explícito es una pregunta, pero el implícito es una petición de indicaciones.
Los elementos básicos incluyen el emisor (quien envía el mensaje), el destinatario (que puede ser real o ideal, como en la publicidad) y el receptor ocasional (quien escucha por casualidad).





