¿Qué son los terremotos y cómo se forman?
Un terremoto o seísmo es básicamente cuando la Tierra "se sacude" porque se libera mucha energía de golpe en su interior. Es como cuando inflas un globo demasiado y explota, pero a escala gigante.
Todo empieza con las placas tectónicas, que son como enormes piezas de un puzzle que forman la superficie terrestre. Estas placas no están quietas, sino que se mueven constantemente y rozan entre sí. Cuando se atascan y luego se liberan bruscamente, ¡boom! Se produce el terremoto.
La energía se libera en forma de ondas sísmicas que viajan por toda la Tierra. Las ondas P son las más rápidas y llegan primero (por eso se llaman "primarias"), mientras que las ondas S son más lentas pero más destructivas.
¡Dato curioso! Las ondas P pueden atravesar tanto sólidos como líquidos, pero las ondas S solo pueden pasar por materiales sólidos.
No todos los terremotos son iguales. Para medirlos usamos dos conceptos importantes: la magnitud (cuánta energía se libera, medida en la escala de Richter) y la intensidad (qué efectos produce en la superficie, medida en la escala de Mercalli). Es la diferencia entre el tamaño de la explosión y el daño que causa.
Los terremotos no vienen solos. Pueden provocar tsunamis (esas olas gigantes que arrasan las costas), deslizamientos de tierra, desprendimientos de rocas y fisuras en el terreno que pueden partir carreteras y edificios por la mitad.