Colisiones continentales y fenómenos intraplaca
Los bordes de colisión son los más espectaculares: cuando dos continentes chocan, ninguno puede hundirse porque ambos son demasiado ligeros. En su lugar, se comprimen y forman enormes cordilleras como el Himalaya, los Pirineos o los Alpes.
En estas colisiones, el grosor de la litosfera puede duplicarse, una placa cabalga sobre otra, y se produce un ascenso isostático (la montaña "flota" hacia arriba). Las cimas más altas suelen tener rocas sedimentarias marinas con fósiles, ¡prueba de que estuvieron bajo el océano!
Los bordes pasivos son zonas de fricción donde las placas se deslizan horizontalmente, creando fallas transformantes como la famosa falla de San Andrés. Aunque no se crea ni destruye corteza, generan muchos terremotos por el rozamiento.
Los puntos calientes crean fenómenos intraplaca fascinantes. Cuando un penacho térmico perfora una placa oceánica, forma cadenas de islas volcánicas como Hawái o Canarias. En continentes pueden crear rifts como el Gran Valle del Rift africano, que podría dividir África en dos continentes en el futuro.
Curiosidad: Las islas Canarias se formaron por un punto caliente que ha estado activo durante millones de años, creando islas nuevas mientras las viejas se alejan.