La meteorización: cuando las rocas se desmoronan
Imagínate que las rocas más duras pueden acabar convertidas en arena fina. Eso es exactamente lo que hace la meteorización, el proceso que descompone y altera las rocas en la superficie terrestre. Sin ella, no existiría la erosión ni se formarían los suelos donde crecen las plantas.
La meteorización mecánica rompe las rocas sin cambiar su composición química. El proceso más espectacular es la gelifracción: cuando el agua se mete en las grietas de las rocas y se congela, aumenta su volumen un 9% y las fractura como si fuera un martillo invisible. También está la termoclastia, típica de los desiertos, donde las rocas se expanden de día con el calor y se contraen de noche.
Por otro lado, la meteorización química cambia la composición de los minerales. La hidrólisis transforma los feldespatos del granito en arcillas, mientras que la carbonatación disuelve las calizas cuando el CO₂ del aire se mezcla con el agua de lluvia formando ácido carbónico.
¡Dato curioso! Las raíces de los árboles pueden ejercer suficiente presión para romper el asfalto. Eso es meteorización biológica en acción.






