La célula procariota: bacterias súper simples
Las células procariotas son como apartamentos de una sola habitación sin paredes internas. Las bacterias son el ejemplo perfecto de este tipo de células. Su característica más importante es que no tienen núcleo - su material genético (ADN) está suelto por toda la célula.
Imagínate la bacteria como una pequeña fábrica con varias partes clave. La pared celular actúa como una armadura que la protege y le da forma - está hecha de una sustancia llamada mureína que es súper resistente. Por dentro, la membrana plasmática funciona como un filtro inteligente que decide qué entra y qué sale de la célula.
El interior está lleno de citoplasma, que es como una gelatina donde flotan los ribosomas (las máquinas que hacen las proteínas). El cromosoma bacteriano es circular y contiene toda la información genética necesaria para que la bacteria sobreviva.
¡Dato curioso! Algunas bacterias tienen flagelos (como pequeñas colas) para moverse y fimbrias (pelitos microscópicos) para pegarse mejor a las superficies.










