Especies y evidencias de la evolución
¿Te has preguntado por qué tu gato no puede tener crías con tu perro? Eso es porque son especies diferentes: conjuntos de seres vivos que solo pueden reproducirse entre sí y tener descendencia fértil.
Los fósiles son nuestra mejor prueba de que la evolución existe. Son como fotografías antiguas que nos muestran cómo eran los seres vivos del pasado. Cuando ordenamos fósiles por edad, podemos ver cómo cambiaron gradualmente las características de una especie.
Las homologías son otra pista genial: similitudes entre especies que vienen del mismo ancestro. Por ejemplo, tu brazo tiene la misma estructura ósea básica que la pata de un murciélago, aunque uno sirve para agarrar y otro para volar. También tenemos órganos vestigiales como el coxis (tu "rabito" invisible) que ya no usamos pero ahí está.
¡Dato curioso! Cuanto más parecido sea el ADN de dos especies, más "primas" son evolutivamente.





