El Interior de la Tierra: Métodos de Estudio
Imagínate intentar saber qué hay dentro de una pelota sin poder abrirla. Eso es exactamente lo que hacen los científicos con la Tierra, y han desarrollado dos formas principales de hacerlo.
Los métodos directos son los más obvios: estudiar materiales que salen de volcanes o extraer rocas mediante perforaciones. El problema es que solo llegamos hasta unos 10 km de profundidad, pero el radio terrestre es de casi 6.400 km. Es como intentar conocer todo un edificio mirando solo el primer piso.
Por eso son más importantes los métodos indirectos, especialmente el método sísmico. Este utiliza los terremotos y sismos para "ver" el interior terrestre sin necesidad de excavaciones directas.
¡Dato curioso! La diferencia gravitatoria ya nos había dado pistas de que la Tierra tiene una estructura en capas, como una cebolla gigante.
Ondas Sísmicas: Los "Rayos X" de la Tierra
Los sismos o terremotos son como sacudidas bruscas que liberar energía acumulada en zonas de fricción. Esta energía viaja por el interior del planeta en forma de ondas sísmicas, que son nuestras mejores herramientas para estudiar la geosfera.
Existen dos tipos principales de ondas. Las ondas primarias (P) son las más rápidas y las primeras que registran los sismógrafos. Pueden viajar tanto por medios sólidos como por fluidos (líquidos y gases).
Las ondas secundarias (S) son más lentas y se registran en segundo lugar. Solo se propagan por medios sólidos, lo que es clave para entender la estructura interna. Ambas ondas van más rápido cuando el medio es más rígido.
Las superficies que separan diferentes capas se llaman discontinuidades sísmicas. Las tres más importantes son la discontinuidad de Mohorovičić (o Moho), la de Gutenberg y la de Lehmann, que marcan los límites entre el manto externo, manto interno y núcleo.