Teoría celular y organización básica
Tu cuerpo entero está formado por billones de células, y esto no es casualidad. La teoría celular establece cuatro ideas clave: las células son los bloques de construcción de todo ser vivo, cada célula nace de otra célula (nunca aparecen de la nada), contienen toda la información genética necesaria para desarrollarse y pueden realizar por sí mismas las tres funciones vitales.
Para estudiar estas estructuras tan pequeñas necesitamos microscopios modernos. Los ópticos te permiten ver células vivas en movimiento, mientras que los electrónicos consiguen aumentos de hasta un millón de veces, pero solo funcionan con muestras muertas.
Todas las células, sin importar si pertenecen a una bacteria o a ti, comparten tres elementos básicos: una membrana plasmática que actúa como la puerta de entrada y salida, el citoplasma donde ocurre toda la acción celular, y el material genético (ADN) que funciona como el manual de instrucciones.
¡Dato curioso! Una sola gota de sangre contiene aproximadamente 5 millones de glóbulos rojos.
Las células procariotas son las más sencillas porque no tienen compartimentos internos. Las bacterias son el ejemplo perfecto: su ADN flota libremente en el citoplasma, tienen una pared que las protege (hecha de peptidoglucano, no de celulosa), ribosomas para fabricar proteínas, y algunas tienen flagelos para moverse como si fueran pequeños motores.






























