Anatomía del Sistema Esquelético-Muscular
Tu cuerpo funciona como una máquina perfecta gracias a la unión de huesos, articulaciones y músculos. Este sistema no solo te mantiene de pie, sino que también protege tus órganos internos y permite cada movimiento que haces.
Los huesos forman el armazón rígido que da forma a tu cuerpo, como la estructura de un edificio. Además de darte soporte, colaboran en la formación de células sanguíneas y almacenan minerales esenciales como el calcio.
Según su forma, existen cuatro tipos principales de huesos: largos (como el fémur), cortos (como el calcáneo del pie), planos (como la escápula) e irregulares (como el sacro).
Dato curioso: Los huesos largos como el fémur son los más resistentes del cuerpo y pueden soportar hasta 30 veces tu peso corporal.
Los huesos largos tienen tres partes fundamentales: las epífisis (extremos anchos para articularse), la diáfisis (parte central sólida) y las metáfisis (zonas de crecimiento que conectan ambas partes).




