Tejidos Corporales: Muscular y Epitelial
El tejido muscular está formado por células alargadas con fibras contráctiles que permiten el movimiento. Se clasifica según su aspecto microscópico en liso (con miofilamentos) y estriado (con sarcomeros). Por su localización, encontramos tres tipos principales: esquelético (unido a huesos, de contracción voluntaria), visceral (de fibras lisas y contracción involuntaria) y cardiaco (con fibras multinucleadas en las paredes del corazón).
El tejido epitelial se caracteriza por tener poca sustancia entre células, que se unen mediante interdigitaciones. Sus funciones incluyen protección, recepción sensitiva, absorción, secreción y excreción. Se nutre a través de los capilares del tejido conjuntivo que tiene debajo.
Los epitelios pueden clasificarse según sus capas (simple, pseudoestratificado o estratificado) y según la forma de sus células (escamoso, cúbico o prismático). Las glándulas derivadas del epitelio pueden ser exocrinas, que segregan al exterior (como las glándulas sudoríparas), o endocrinas, que liberan su contenido directamente al torrente sanguíneo.
💡 ¿Sabías que? La piel, el órgano más grande del cuerpo, está formada principalmente por tejido epitelial, que nos protege constantemente de agresiones externas.





























